Durante más de un siglo Tierra del Fuego funcionó bajo la figura de Territorio Nacional y las autoridades eran designadas desde Buenos Aires. Ese escenario comenzó a modificarse el 26 de abril de 1990 con sanción de la Ley Nº 23.775, cuando el Congreso de la Nación dispuso la provincialización de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El 1° de junio de 1991 se juró la Constitución de Tierra del Fuego, en lo que fue la culminación de ese proceso.
Hace 35 años, Tierra del Fuego comenzó a escribir una de las páginas más importantes de su historia. Durante mucho tiempo, nuestro territorio dependió de decisiones tomadas lejos de aquí, pero eso empezó a cambiar el 26 de abril de 1990, cuando se sancionó la Ley Nacional Nº 23.775 y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur se convirtió oficialmente en provincia.
Aquel paso significó mucho más que un cambio administrativo. Fue el reconocimiento de una comunidad que crecía, trabajaba y soñaba con construir su propio destino. La provincialización nos permitió contar con instituciones propias, elegir a nuestras autoridades y fortalecer nuestra voz dentro del federalismo argentino.
Un año después, el 1º de junio de 1991, se vivió otro momento histórico: la jura de la primera Constitución Provincial. Ese día se sentaron las bases de la provincia que hoy conocemos, definiendo derechos, responsabilidades y la organización de los poderes del Estado, además de reconocer la autonomía de nuestros municipios.
Desde entonces, cada avance en infraestructura, educación, salud, producción y desarrollo fue posible gracias al esfuerzo conjunto de generaciones de fueguinos que apostaron por esta tierra y trabajaron para verla crecer.
La asunción de José Estabillo en 1992 como primer gobernador constitucional marcó el inicio de una nueva etapa, con instituciones propias en funcionamiento y una provincia que comenzaba a consolidar su identidad y su capacidad de decisión.
Hoy, al cumplirse 35 años de la jura de nuestra Constitución, recordamos aquel camino con orgullo. Porque la provincialización no es solamente un hecho histórico: es el reflejo de una comunidad unida que construyó sus propias herramientas para decidir su presente y proyectar su futuro.
Es una fecha para celebrar lo que hemos logrado entre todos y para renovar el compromiso de seguir construyendo una Tierra del Fuego cada vez más fuerte, inclusiva y protagonista de su propio destino.











