La selección africana deja una emocionante actuación y provoca el pánico de la vigente campeona, que en octavos se enfrentará a Egipto.
Los libros de la historia de los Mundiales guardarán un hueco para lo que ocurrió este 3 de julio de 2026 en Miami. Bajo un calor atrofiante, se disputó un encuentro fascinante por lo inimaginable. Fue la emocionante actuación de la incleíble cabo verde, la novata a la que la campeona, Argentina, solo pudo superar en la prórroga, aculada al final en su área y sofocando la rebelión de un equipo al que nadie le podrá negar la gloria en su camino en Estados Unidos. “Este es de los partidos que más me han marcado como entrenador”, concluyó Lionel Scaloni, que este viernes cumplió los 100 duelos.
Ni España, ni Uruguay, ni arabia Saudí , ni todavía menos Argentina le ganó a Cabo Verde en los 90 minutos. A los muchachos de Scaloni se les cortó la digestión durante un largo rato frente al coraje y la personalidad de los africanos, que dispararon 16 veces, les empataron en dos ocasiones y los sometieron en la recta final. La Albiceleste necesitó dos goles en la prórroga en dos saques de esquina para rendir a un rival que causó sensación por la entereza con la que disputó un duelo de este tamaño sin ninguna experiencia previa. Solo así, a balón parado en el tiempo extra, acabó con la resistencia del grupo liderado por Vozinha, un portero de 40 años que ahora se encuentra sin equipo tras acabar su contrato en el Chaves, de la Segunda división portuguesa.
Messi lo batió a la media hora, pero después dejó otra colección de paradas (ocho) que obligó a Leo a disputar los 120 minutos. Eso, el sentido colectivo de los caboverdianos y el golazo de Sidny Cabral en el minuto 103 empujaron a la Albiceleste a un esfuerzo triple que durante gran parte del choque trató de evitar. Entendió que la enorme humedad y el nombre de Cabo Verde les permitiría una faena de aliño, y se abocó a una sesión en la que bordeó el siniestro total. Al final, salió aliviada y camino de los octavos, donde le espera el próximo martes Egipto, que derrotó a Australia en los penaltis.

Vozinha se presentó a la cita con dos regates a Lautaro Martínez en menos de 20 minutos. Por si alguien dudaba de si a Cabo Verde le temblarían las rodillas. Con el meta solo pudo en la primera parte Messi, quién si no, después de un control de seda. Lisandro Martínez le mandó un balón al espacio, el diez lo acomodó con sutileza y se la coló al portero. Su gol número 20 en los Mundiales, el séptimo en esta edición y ocho duelos seguidos marcando entre Qatar y Estados Unidos.
Antes de ese 1-0 a la media hora, solo la Pulga había amenazado a los africanos. Con un tiro cruzado, una falta por encima de la barrera y una acción en la que el meta anduvo rápido para adelantarse. De nuevo, no había más en esta Argentina que piensa con la cabeza de Messi y golea con los pies de Messi. En un encuentro jugado al paso, Cabo Verde se defendía con orden, sumaba pases ante una presión rival casi inexistente y trataba de estirarse por fuera.










